Los mejores bares para tomar tapas en León (y baratas).

Los mejores bares para tomar tapas en León (y baratas).

Allí estábamos: era nuestra primera vez en León. Habíamos acabado allí porque seguíamos de gira empapelando todas las facultades de León con flyers y carteles de Wuolah. Pero ya habíamos acabado todo y ahora sólo teníamos hambre. Por eso sacamos el móvil, preguntamos a varios transéutes y nos fuimos a cenar por ahí. Y como en Wuolah no damos puntada sin hilo han hecho redactar nuestras aventuras gástronómicas.

¿Dónde comer en León?

Por lo pronto un señor nos dijo varias cosas: 

  • Aquí las cervezas se llaman cortos y suelen ir con tapa gratis.
  • Si queremos comer bien, teníamos que acercarnos al barrio Romántico o al barrio Húmedo.

Teniendo claro estos puntos, nosotros fuimos a los dos barrios.

Dónde comer en León: Barrio Húmedo.

La Bicha:

Nuestro amigo leonés anónimo nos mandó aquí con instrucciones claras. Sonreíd siempre y sed educados, pero aquí más aún porque el camarero tiene fama de especial.

Nada más entrar ya sabía que iba a pedir. En la mesa de al lado se estaban tomando una tapa de morcilla que me entró directo en la pituitaria. Nos pedimos unos cortos y pusimos nuestra mejor sonrisa.

El Flechazo:

Luego nos fuimos a El Flechazo. Nos pusieron unas patatas con pimentón y luego pedimos más patatas con pimentón. Teníamos varios motivos para estar obcecados, en el Flechazo sólo hay tapa de patatas con pimentón y están buenísmas.

Jamón Jamón:

Lo bueno si dos veces bueno, es más bueno todavía. Tal vez no sea así el refrán, pero el letrero nos indicaba cosas buenas. Lo mejor de todo, al contrario de lo que creeríais por el rótulo, no era el jamón.

La Rúa 11:

No es de los más baratos, pero ciento cincuenta variedades de vermú. ¿Qué te parece?

A mi me pareció muy buen reclamo y me encandilaron las tapas. Mi favorita, la tosta de sardina. Si no te gusta la de sardina te recomiendo la de boquerón (en Wuolah recomendamos que comáis mucho fósforo, es bueno para la memoria).

El Jabugo:

Tenía más ganas de morcilla, así que nos acercamos al Jabugo. Era bastante grande así que me pude quitar el hambre que tenía en ese momento. El corto de cerveza además casi llegaba a largo, así que me quité la sed.

El tamaño de la tapa y la cerveza se nota un poco en el precio, pero cuando comes la morcilla se te pasa.

Rincón del Gaucho:

Como ya estábamos bastante cortos de cerveza (esto es un juego de palabras, recordad que aquí a la cerveza se le llama cortos, por lo tanto íbamos agustísimo), sólo queríamos probar cosas nuevas e innovar sabores. Por eso fuimos al Rincón del Gaucho a tomar más morcilla y más patatas. La tapa se llamaba patatas aliñadas con morcilla y como ya era hora de acostarse, nos pedimos una sopa de ajo.

Luego nos fuimos ya a la cama y cambiamos el billete de vuelta a casa, porque sabíamos que al día siguiente teníamos que almorzar en el Barrio Romántico.

Dónde comer en León: Barrio Romántico.

¿Cambiar un billete de vuelta a casa para comer más en León? correcto. El Barrio Húmedo lleva tanto tiempo siendo LA ZONA, que ahora es el lugar donde van los turistas. Por eso el amable leonés anónimo nos recomendó también el Barrio Romántico. Allí que fuimos a almorzar.

Camarote Madrid:

El cuerpo nos había sacado tarjeta amarilla y la cabeza estaba un poco resentida por la cantidad de cerveza, así que fuimos a Camarote a tomar paella. Para beber, unos butanos.

La Tizona:

Seguimos con la Tizona bebiendo butanos. Aquí nos tomamos un riquísimo bocadillo de calamares y una ensaladita de pasta para bajar tanta morcilla del día anterior.

El Patio:

Ya con el aire fresco del patio de El Patio prácticamente teníamos el PH y los electrolitos casi repuestos. Era el momento de volver a nuestra dieta equilibrada de cortos y morcilla. El formato que escogimos esta vez para la morcilla fue en croquetas. Para ver si se nos había asentado el estómago nos tomamos tambien unos mejillones en salsa brava.

Cervantes 10:

Justo cuando ya dábamos nuestro almuerzo por concluido, escuchamos música indie de fondo en la calle Cervantes. Como mi compi vive permanentemente en un festival, entramos para tomarnos los últimos cortos. Pero tenían vermut y unas tapas modernísimas, así que cambiamos el plan y nos fue bastante bien. Nos encantó el cucurucho de foie y el pollo en escabeche.

Nos fuimos a casa un poco más tristes, pero sabiendo que estos kilos de más nos habían sabido a gloria bendita.

Volveremos a por más morcilla, cortos, butanos y patatas.

Gracias León.