EdTech, aplicación de las nuevas tecnologías en el sector educativo.

EdTech, aplicación de las nuevas tecnologías en el sector educativo.

El desarrollo de la tecnología y su buen uso puede contribuir al funcionamiento en las aulas gracias a EdTech.

La forma en la que las nuevas tecnologías se han adentrado en nuestras vidas y en el día a día de nuestra sociedad es algo sorprendente. Nos hemos adaptado a este paulatino cambio digital casi sin darnos cuenta. 

Al principio salíamos de casa sin ninguna comunicación, con la llegada de los móviles era fácil y rápido saber dónde nos encontrábamos sólo con una simple llamada. Actualmente, con el desarrollo de internet y el salto tecnológico, prácticamente estamos las 24 horas del día conectados a través de las redes sociales, y las llamadas telefónicas han relegado a un segundo plano.

Sin embargo, ¿estamos aprovechando esta oportunidad tecnológica dentro de las aulas? Por supuesto, hablamos de ir más allá de hacer un curso online. La mejora en el sector educativo con respecto a las nuevas tecnología es un desarrollo necesario para el avance estudiantil. Esto es lo ofrece EdTech, una educación que incluya la búsqueda, valoración y creación de contenidos digitales.

¿Qué funciona mejor en EdTech?

 

Mejor rendimiento de EdTech: B2C y B2B.

Según Luis Almazan, gestor del laboratorio de EdTech en el Instituto de Emprendimiento del Tecnológico de Monterrey, dos son los funcionamientos más eficaces de EdTech:

– Por un lado, el denominado B2C, aquella tecnología del ámbito educativo con la que el consumidor contacta de forma directa. Es decir, la nueva forma de aprendizaje que reta al modelo tradicional, nuevos esquemas de estudio, nuevas plataformas, etc.

– Por otro lado, el denominado B2B, aquella tecnología dirigida al sector institucional (lado más conservador). Se trata de un proceso mucho más lento en el que las instituciones aplican el desarrollo digital tanto en el ámbito académico como administrativo, cambio en el aula, clases en línea, infraestructuras, etc.

Promesas tecnológicas para la educación:

 

Inteligencia artificial (EdTech)

 

Realidad Virtual.

 

Los expertos estiman que la Realidad Virtual será un desarrollo digital activo en unos 5 años. Gracias a esta realidad virtual el usuario podrá asistir a una clase desde casa en cualquier universidad del mundo, incluso saltando de una universidad a otra.

Además, las editoriales de manuales tradicionales se están modernizando y están estableciendo contacto con empresas tecnológicas (como Google o Microsoft). Esto supondrá una gran ventaja para los alumnos, quienes, por ejemplo, podrán visitar entornos históricos o adentrarse en diferentes experiencias para comprender mejor conceptos abstractos.

Asistentes en las aulas, los robots.

 

Incluir robots en las clases puede facilitar el aprendizaje de los alumnos. No se trata de un sustituto al profesor, sino un complemento y ayudante para este. 

La compañía Atlab (Educational training solutions) ha desarrollado el robots Teach Assits, que contribuye a las tareas educativas. Este asistente almacena información a través de un reconocimiento facial sobre la labor de los alumnos. El modelo se ha probado en algunos centros de autismo en Emiratos Árabes obteniendo buenos resultados. De forma futura, se prevé que el modelo pueda estar activo en hospitales aislados para personas con enfermedades crónicas.

Inteligencia artificial.

 

Como hemos mencionado en el apartado anterior, es difícil aún que los robots puedan sustituir a los profesores, pues estos no pueden ciertas habilidades como la empatía, la creatividad, el pensamiento crítico, etc.

Sin embargo, las empresas ya está desarrollando robots que puedan mediar debates entre pequeños grupos de estudiantes o robots que ayuden al entrenamiento de los profesores (velocidad en el habla, dificultad de las explicaciones, etc.).

Optimización del aprendizaje.

 

Una forma de contribuir a la optimización del aprendizaje es mediante el análisis de datos. Muchas universidades ya se están adentrando en este tipo de análisis (Learning Analytics) recopilando los datos de los software de gestión usados por los propios estudiantes (algunos programas, incluso, son capaces de capturar las expresiones faciales). Así las instituciones pueden detectar a alumnos con dificultades en el curso y ayudarlos.